La economía chilena exhibe malos indicadores. El IPC variación 12 meses a julio fue de un 9,5%, el peor en los últimos 13 años. El Producto Interno Bruto (PIB) no superará el 4%, muy lejos del 7% de la década de los 90. ¿Cómo se debe enfrentar esta compleja coyuntura? No es sencillo, pues en general los instrumentos tanto monetarios como fiscales pueden entrar en conflicto. Por ejemplo, un aumento de la tasa de política monetaria del Banco Central (BC) puede ayudar a controlar la inflación, pero tiene como efecto colateral desacelerar la actividad (PIB). O una agresiva reducción de gasto fiscal puede colaborar con la reducción de inflación, pero tiene también un efecto contractivo. Una rebaja de impuestos, al IVA o al de los combustibles, puede colaborar en disminuir la inflación y rebajar la carga tributaria de las personas, pero puede afectar la posición financiera del fisco de mediano plazo y eso es contraproducente cuando se piensa en subsidiar costosos programas sociales.
¿Qué hacer? Primero, inyectar confianza al sector empresarial y esto se hace principalmente a través de una conducción económica que demuestre objetivos claros, tanto de corto y mediano plazo, y que tenga obviamente la capacidad de cumplir dichos objetivos. Segundo, que la referida conducción no se vea afectada por la presión política de ciertos grupos de interés, tal como ocurrió en el caso de los exportadores y la intervención sobre el dólar del Banco Central, o como en el caso de los trabajadores de Codelco y el gobierno. Tercero, evitando descoordinaciones entre el BC y el Ministerio de Hacienda (MH). En definitiva, necesitamos una conducción política económica sólida, con liderazgo y blindada a presiones.
En este sentido, tanto el BC como el MH no están haciendo un buen trabajo. El primero ejecutando una intervención bancaria errada (y aún errática) y perdiendo el control sobre la inflación. El segundo, abriendo la billetera fácilmente para entregar cientos de subsidios, que sólo sirven a la población en el corto plazo y lo que le desvía de enfrentar los problemas seriamente. Chile merece más de ambos actores.
