Página principal: En esta sección presento mis columnas de opinion y entrevistas que han sido publicadas en la prensa dede el año 2008-2011.

Tipo de cambio, especulación e intervención


[Publicado,26/10/2010, Diario Estrategia]

El dólar ha presentado una depreciación con respecto a la mayoría de las monedas mundiales y en particular al peso chileno. Las razones para el caso nacional son variadas, alto precio del cobre, creciente diferencial de tasas de interés entre nuestra economía y las economías desarrolladas, la cuantiosa emisión en dólares de la Reserva Federal para enfrentar la crisis financiera en USA, etc. Como es de esperar, exportadores y especuladores financieros (con portafolios sesgados en dólares) han comenzado a presionar al gobierno y al Banco Central para que este último intervenga en el mercado de la divisa. Según ellos, el actual precio del dólar pone en riesgo el modelo exportador y la creación de empleos. Sin embargo, como parte interesada ellos explican solamente una arista del problema. Por ejemplo, si el Banco Central interviene en el mercado local y deprecia en un lapso de meses el peso en un 10% (incrementando la divisa de $490 a $540), tanto los exportadores como los especuladores recibirán un regalo de un 10% de sus ingresos en comparación al valor de mercado de la divisa. En simple, si un especulador compra hoy un millón de dólares podría hacer una ganancia en pocos meses de 50 millones de pesos si apuesta por la intervención. De este simple cálculo podemos deducir que muchos de los que abogan por la intervención simplemente están más preocupados en obtener una rápida ganancia que en proteger los niveles de empleo de nuestra economía. Por el contrario, si el Banco Central interviene, la compra de un producto importado de consumo o de capital costará artificialmente un 10% más. Este último factor es preocupante puesto que los bienes de capital, tales como máquinas, herramientas y equipos son fundamentales para el impulso del sector no transable de la economía. En definitiva, en este trade-off está el centro del debate. La intervención no es inocua y si el Banco Central decide intervenir determinará arbitrariamente ganadores y perdedores, por sobre la lógica de mercado. Arbitrariedad política que está lejos de su principal rol, que es el control de la inflación.

Venda primero, gobierne después

[Publicado,08/04/2009, El Mercurio de Valparaíso]
Columna Escrita por:
Eugenio Rengifo (UAI)
Marcos Gómez (UAI)

El escándalo por colusión en la fijación de precios por parte de las tres cadenas farmacéuticas más grandes del país han puesto nuevamente sobre la mesa la discusión sobre la relación entre el dinero y la política, y las fronteras que deben separar a ambas. En un año electoral la definición de estos límites toma aún más relevancia.
Independientemente de la evidente inocencia de Sebastián Piñera en el caso referido, éste se transforma en su tercer escándalo derivado de su relación entre empresas y política, y todavía no ha manifestado una estrategia seguida de actos que despejen las legítimas dudas que parte de la ciudadanía tiene. ¿Por qué un candidato que se había puesto como límite diciembre del año pasado para definir su participación en sociedades, todavía no se define? ¿Cuál es el límite deseable entre intereses particulares y públicos?
La ciudadanía requiere gestos claros de interés por lo público y de una entrega genuina y total a ese mundo. La tremenda tensión que estos casos representan entre los legítimos intereses particulares y el interés general seguirá acrecentándose y representa una tremenda amenaza para la sana convivencia que hasta hoy se ha establecido entre el funcionamiento del mercado, sus instituciones reguladoras y la política. Si Piñera no se arriesga y nos demuestra que busca el beneficio del país y no el beneficio particular, difícilmente la gente le dé el apoyo que necesita para llegar a la Presidencia. Su condición de empresario y hombre exitoso pueden ser una fortaleza si es capaz de derrumbar la suspicacia que aparece al proyectar el escenario posible de ver en la presidencia a alguien que no ha definido el mundo al que se debe. He aquí el problema, ya que el Sr. Piñera dentro de sus responsabilidades como potencial Presidente, tendría que nombrar al titular de la Superintendencia de Valores y Seguros. En tal situación habría una grave incompatibilidad: El regulado sería quien nombre al regulador o el fiscalizado nombrando al fiscalizador.
En definitiva, todos queremos que la campaña presidencial se centre en los problemas del futuro de Chile, tales como la educación, la salud y el trabajo. Pero a nuestro pesar, es probable que se centre en las reales incompatibilidades del Sr. Piñera Presidente y sus empresas. Por el bien del país, un candidato serio debería vender cada una de sus empresas en las que como posible Presidente de la República tuviera incompatibilidades, tanto en el plano legal como ético. La gobernabilidad y estabilidad de Chile no pueden ponerse en juego arriesgando la confianza y la credibilidad en el Presidente y las Instituciones. Con esta actitud de ambigüedad lo único que Piñera logra es hipotecar la posibilidad que la alianza tenga un gobierno de mayoría absoluta y demostrar el país que sueña. Su indecisión representa una señalización de baja confianza en su futuro político que no le permitiría desapegarse de sus intereses particulares en pos de los intereses generales del país.

La aparición de esta moneda sólo es un fuerte mito urbano [Entrevista,La estrella de Valparaíso]

[Publicado,29/10/2008,La Estrella de Valparaíso]
Periodista: Francisco Nuñez
Los académicos y economistas regionales califican de "mito urbano" la aparición del Amero y piensan que la posibilidad de que se concrete una idea de este tipo es bastante mínima.
Esta es la posición del economista profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Marcos Gómez, quien es claro en señalar que el Amero es sólo una "propuesta y un mito urbano diseminado por internet".

MITO URBANO

¿Qué posibilidad tiene el Amero de pasar a ser un rumor a convertirse en realidad?
No tiene ninguna posibilidad real, es sólo una propuesta de un grupo reducido de economista de Canadá, que no ha tenido ningún impacto real en Estados Unidos y sus autoridades. Tampoco ha tenido interés en las autoridades canadienses y mexicanas. Por último, si existiera algún interés de unificar las monedas, esta se haría con respecto al dólar americano. Pero dudo que Canadá esté dispuesto a sacrificar su política monetarias y de tasa de interés inherente a todo proceso de unificación de monedas, más aún considerando el fuerte poder que tendría Estados Unidos en este acuerdo. Por último, me es imposible pensar que aún en una unión con el dólar, el gobierno y el pueblo americano esté dispuesto a aceptar que en sus políticas monetarias sean consideradas situaciones de la economía mexicana y canadiense. En definitiva no es más que otro mito urbano diseminado por internet, que obviamente parte de algo real, la propuesta de unificar las monedas por un reducido grupo de economistas canadienses.

Si el Amero se convierte en realidad, ¿en que beneficiaría a Canadá, Estados Unidos y México?
A Estados Unidos en nada. Canadá y México los efectos son mixtos. Pierden independencia de su política monetaria, pero México gana cierta estabilidad con esta supuesta nueva moneda.

IGUAL A CERO

A nivel global ¿cómo se comportarían las otras monedas, especialmente el euro y el mundo asiático?
Asumiendo que este mito urbano pueda ser real, lo cual dudo, creo que no tendría mayor efecto puesto que el peso de la supuesta nueva moneda tendría una similar a la del dólar actual, pues el peso de la economía preponderante seguiría siendo la americana. No confundir en el caso del euro, pues ahí se conjugan acuerdos económicos y comerciales de economías con alto peso específico, como Alemania, Francia, Italia en menor medida.

10 claves para capear la crisis [Entrevista, Mercurio de Valpo.]


[Publicado,05/10/2008, Diario El Mercurio de Valpo.]
De Wall Street a los bolsillos chilenos. El impacto de la crisis financiera que detonó en el sector inmobiliario de Estados Unidos y contagió otras áreas de la economía ya está en casa. Cómo manejar los ingresos personales y el presupuesto familiar para sortearla con el menor daño posible es lo que medio mundo se pregunta. Difícil respuesta cunado la incertidumbre impone su ingrata presencia en los más diversos escenarios.
Dos expertos ayudan a dilucidar el panorama. Eduardo Cartagena, ingeniero comercial y magíster en administración de empresas de Finanzas y evaluación de Proyectos de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Marcos Gómez, economista y profesoer de Macroeconomía de la Universidad Adolfo Ibáñez.

¿Seguir o cambiarse de fondo de pensiones?
Marcos Gómez: “El A y el B son los más riesgosos, pero también los más rentables. Al estar más expuestos a la incertidumbre del mercado tienden a bajar fuertemente, peor cuando se produzca la recuperación también la van a captar más rápidamente. Si ya asumió una pérdida importante y la persona se traslada a un fondo más conservador, puede ser que no obtenga el beneficio de la recuperación y combine el peor negocio de los dos fondos”

¿Comprar acciones o no?
Marcos Gómez: “Si tuviera plata al contado no invertiría en acciones porque es muy volátil, salvo que dispusiera de un millón de dólares y no los necesitara en cinco años. ¿A quién le conviene invertir en acciones porque están muy bajas? A quien tiene liquidez en exceso y no necesita el dinero en mucho tiempo”.

¿Es el momento de cambiar de cambiar de trabajo?
Marcos Gómez: “Negociar un nuevo trabajos en esas condiciones es súper complejo. Si se tiene un trabajo estable, mejor no pensar en cambiarlo en este momento de tanta incertidumbre. Lo mejor es cuidar el empleo, salir con más ánimo a trabajar.”

¿El peor escenario para endeudarse?
Marcos Gómez: “Es el momento más caro para pedir plata prestada. Y no sólo eso: si por problemas de liquidez sube la tasa bancaria, también lo hacen las tasas del plástico, lo que afecta a las operaciones cotidianas. Cuando uno compra en le supermercado con plástico a estas tasas, termina pagando más por lo que compra”.

¿Cómo manejarse con el gasto?
Marcos Gómez: “La crisis nos afecta en los fondos de pensiones que están asociados a la bolsa, en los créditos de corto plazo en los plásticos. La gente debe asumir que en las compras del mes hay que tratar de evitar lo más posible el uso del plástico. Hay que ser muy racional en eso porque todo lo que se compra con plástico está saliendo mucho más caro”.

¿En qué invertir si se tiene dinero?
Marcos Gómez: “Como esta crisis ha generado falta de liquidez a la banca y a las instituciones financieras chilenas, éstas tienes que subir los tipos de interés para captar el dinero de aquella gente que lo tiene. Si uno tiene por ejemplo un millón de pesos, lo mejor es un depósito a plazo porque las tasas han subido. No va a dar gran ganancia, pero tiene la ventaja de que el resultado final es predecible y mucho más seguro”.

¿Es bueno tratar de protegerse en dólares?
Marcos Gómez: “Hay dos efectos que se cruzan. En tiempos de incertidumbre, en países como el nuestro la gente tiende a protegerse en dólares; entonces vemos que la gente compra y la divisa sube porque además ha habido escasez. Pero la economía estadounidense está cada día más débil y si el gobierno le inyecta 700 mil millones de dólares puede tener un efecto sobre el precio del dólar a la baja en Chile”.

¿Conviene contratar seguros?
Marcos Gómez: “Si hay poca liquidez, las compañías deberían premiar por entrar a los seguros. Entonces todos los seguros con ahorro deberían mejorar la tasa para que la gente los contratara”.

¿Y las compras de bienes durables?
Marcos Gómez: “Yo esperaría un poco porque las ventas de departamentos han caído en alrededor de un 15% y es esperable que los precios caigan. A quien esté interesado en comprar un departamento yo le aconsejaría que compre el diario, vaya a ver las opciones y le haga un seguimiento a los precios. Si va a comprar un bien durable, yo esperaría porque podría haber precios mejores”.

¿Conviene vender una casa ahora?
Marcos Gómez: “Es complejo, ya que si se espera que los precios vayan cayendo y las tasas de interés se muevan al alza, vender ahora sería mejor porque mañana uno podría obtener menos. El problema es que el bien no se venda, haya que bajar el precio y uno se precipite en esta espiral.

Transantiago, llamados y escogidos

[Publicado,11/09/2008, Diario Estrategia]
Fue una mala idea. Tal como ha sido oficialmente reconocido, desde su diseño hasta su implementación. Ha afectado a miles de chilenos en su calidad de vida. Se han gastado millones de dólares sin resultados. Ha sido, sin duda, la peor política pública desde el regreso a la democracia. Los responsables políticos están claros, tienen nombre, y es probable que sean castigados en las urnas y por la historia. Con su negligencia han marcado negativa e irreversiblemente este periodo presidencial, asfixiando esta administración desde el primer minuto.
Pero junto con lo anterior se ha mostrado la peor cara de la política, aquella que desde afuera, avergüenza. Diputados negociando votos por subsidios especiales; otros, negando la sal y el agua en busca de una victoria pírrica; otros aprovechan esta “calamidad pública” y aplican hasta el extremo la teoría del desalojo, viendo aquí la gran oportunidad de llegar al esquivo sillón de La Moneda. Para qué hablar de ciertos diputados y senadores oficialistas, muchos de los cuales ya han abandonado el barco. De todos ellos, no se ha escuchado ninguna solución cuerda. Un ex presidente ha planteado la estatización del sistema. Otro, el regreso a las micros amarillas. En tanto el ejecutivo, acumula error tras error, buscando recursos de manera desesperada, aún pasando por alto la Constitución.
Todo esto me recuerda viejos tiempos, que se conocen en los libros, donde la política era el arte de destruir al oponente. A esta altura es útil preguntarse ¿Dónde quedó el respeto por la dignidad de nuestros ciudadanos? ¿No es acaso el ejercicio político un medio para lograr el bien común? No hay que ser ingenuo, la política es dura pero a veces es necesario abandonar trincheras, olvidar rencores, dialogar, y encontrar soluciones. Quizás, más que nunca hoy se necesite reflotar la política de los acuerdos, buscando el bienestar de nuestro pueblo. Para esa tarea muchos son los llamados y todos ellos escogidos.

Tiempos de Incertidumbre

[Publicado, 25/08/08, Diario Estrategia]
La economía chilena exhibe malos indicadores. El IPC variación 12 meses a julio fue de un 9,5%, el peor en los últimos 13 años. El Producto Interno Bruto (PIB) no superará el 4%, muy lejos del 7% de la década de los 90. ¿Cómo se debe enfrentar esta compleja coyuntura? No es sencillo, pues en general los instrumentos tanto monetarios como fiscales pueden entrar en conflicto. Por ejemplo, un aumento de la tasa de política monetaria del Banco Central (BC) puede ayudar a controlar la inflación, pero tiene como efecto colateral desacelerar la actividad (PIB). O una agresiva reducción de gasto fiscal puede colaborar con la reducción de inflación, pero tiene también un efecto contractivo. Una rebaja de impuestos, al IVA o al de los combustibles, puede colaborar en disminuir la inflación y rebajar la carga tributaria de las personas, pero puede afectar la posición financiera del fisco de mediano plazo y eso es contraproducente cuando se piensa en subsidiar costosos programas sociales.
¿Qué hacer? Primero, inyectar confianza al sector empresarial y esto se hace principalmente a través de una conducción económica que demuestre objetivos claros, tanto de corto y mediano plazo, y que tenga obviamente la capacidad de cumplir dichos objetivos. Segundo, que la referida conducción no se vea afectada por la presión política de ciertos grupos de interés, tal como ocurrió en el caso de los exportadores y la intervención sobre el dólar del Banco Central, o como en el caso de los trabajadores de Codelco y el gobierno. Tercero, evitando descoordinaciones entre el BC y el Ministerio de Hacienda (MH). En definitiva, necesitamos una conducción política económica sólida, con liderazgo y blindada a presiones.
En este sentido, tanto el BC como el MH no están haciendo un buen trabajo. El primero ejecutando una intervención bancaria errada (y aún errática) y perdiendo el control sobre la inflación. El segundo, abriendo la billetera fácilmente para entregar cientos de subsidios, que sólo sirven a la población en el corto plazo y lo que le desvía de enfrentar los problemas seriamente. Chile merece más de ambos actores.

Inflación: La Tarea Urgente

[Publicado, 07/07/2008, Diario Estrategia]
El día 10 de abril de 2008 el Banco Central (BC) comunicó su decisión de intervenir el mercado cambiario para fortalecer su posición en dólares. Para cumplir con dicho propósito decidió incrementar sus reservas por medio de la compra de US$8.000 millones. En mi opinión, este fortalecimiento en reservas no fue más que un eufemismo comunicacional, para disimular su verdadera finalidad cual es controlar la fuerte caída del tipo de cambio. Dicho propósito surge de la fuerte presión política y de grupos de interés, que han venido argumentando que con la política del BC de dejar evolucionar libremente el dólar se ponía en riesgo el modelo exportador.
Para poder dimensionar los efectos de esta intervención es prudente observar algunos hechos económicos de estos últimos dos meses: i.- el tipo de cambio incrementó su valor de $440 a cifras superiores a los $500 por dólar, ii.- el IPC acumulado a 12 meses se ubica en un preocupante 9,5% (IPC 2007 fue de un 7,5%), iii.- la tasa de política monetaria se incrementó desde un 6,25% a un 6,75%, iv.- la tasas hipotecarias se han elevado producto del proceso de esterilización del BC, v.- el IMACEC muestra una preocupante desaceleración y, finalmente vi.- el precio del petróleo llega a cifras récord, superando incluso los US$140 dólares el barril.
Entonces, es pertinente preguntarse a la luz de los acontecimientos económicos anteriormente señalados, si existe alguna justificación técnica que permita entender que por acumular US$8.000 millones de dólares el BC haya sacrificado en parte su compromiso de controlar la inflación. Entendámonos, cuando el BC interviene para acumular reservas está consciente que con ese proceso inyecta liquidez a la economía, lo cuál es contraproducente cuando la inflación está absolutamente descontrolada. Para evitar este efecto expansivo realiza un proceso de esterilización mediante la venta de bonos en pesos, lo que ha incrementado las tasas de largo plazo, y en especial la de los créditos hipotecarios, generando un efecto contractivo. Pero este proceso no lo ejecuta para reducir la inflación, sino tan sólo para equilibrar el efecto expansivo de su intervención. Por último, la acción del BC también presiona al alza el tipo de cambio, lo que consecuencialmente encarece miles de productos importados que inevitablemente impulsan la inflación (el barril del petróleo hoy nos cuesta en torno $74.000 pesos, de los cuales aproximadamente $12.000 son producto de la mencionada intervención). Ante este escenario es posible preguntarse, ¿el BC sacrifica inflación, o castiga actividad sólo para acumular reservas? Ello resultaría insólito, poco creíble, y la respuesta lógica sería que sólo pudo haber hecho este sacrificio para frenar las presiones políticas y de grupos de interés por el bajo precio del dólar.
En definitiva, al intervenir el BC de la manera señalada, ha incurrido en varios errores de fondo que ya son imposibles de soslayar. Primero, el objetivo del BC es controlar la inflación y no mantener en un “valor prudente” el tipo de cambio. Segundo, al intervenir en pos de apuntalar el dólar, el BC está afectando artificialmente la asignación de recursos de la economía, transfiriendo riqueza de un sector económico en desmedro de otro. Tercero, el BC ha dado señales erradas, buscando objetivos contrapuestos lo que ha generado una fuerte pérdida en su de credibilidad. Dado lo anterior es necesario que el BC abandone su política de intervención y reoriente sus políticas hacia el control de la inflación, que es la tarea verdaderamente urgente.